Materializaciones de la RIC
La materialización es el paso en el que la empresa convierte la reserva dotada (el compromiso) en una inversión real y admitida, cumpliendo plazos y condiciones.
Como regla general, las cantidades dotadas deben materializarse en un plazo máximo de cuatro años desde el cierre del ejercicio en el que se aplicó el incentivo (sociedades) o se generó la deducción (personas físicas).
Para que se entienda realizada la materialización, no basta con «comprar» algo: se entiende materializada cuando el elemento entra en funcionamiento.
Los activos deben estar situados o ser recibidos en Canarias, y estar afectos y necesarios para la actividad económica del contribuyente. La materialización se mide por el precio de adquisición o coste de producción (sin superar valor de mercado).
Podemos clasificar las inversiones aptas para RIC en cinco grandes bloques:
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1. Inversiones iniciales en inmovilizado
Inversiones iniciales en inmovilizado material o intangible (creación / ampliación / diversificación / transformación del establecimiento).
2. Creación de empleo ligada a inversión
Creación de empleo ligada directamente a inversiones iniciales (costes salariales de los dos primeros años, con condiciones de mantenimiento).
3. Creación de empleo no vinculada
Creación de empleo no vinculada a inversión inicial, con límites (p. ej., hasta el 50 % de la dotación del período) y topes por persona trabajadora.
4. Inversiones no iniciales e I+D
Inversiones no iniciales, activos medioambientales y determinados gastos de I+D (incluye bienes nuevos o usados con restricciones).
5. Materialización indirecta
Suscripción de acciones/participaciones en entidades que realizan inversiones, instrumentos financieros específicos, o deuda pública canaria/local destinada a infraestructuras/medio ambiente (con límites).
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Las inversiones deben mantenerse en funcionamiento 5 años (y 10 años si se trata de suelo). Hay reglas de sustitución por reinversión para no incumplir. |


Beneficios fiscales asociados a la RIC
La RIC permite obtener un ahorro fiscal porque reduce lo que se paga en impuestos siempre que la empresa o el autónomo destine parte de sus beneficios a una reserva y después la convierta en inversión real en Canarias.

El beneficio depende de cómo tribute el negocio:
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a) Si es una empresa (IS) La RIC se aplica como una reducción de la base imponible. Eso significa que el beneficio sobre el que se calcula el impuesto es menor, y por tanto se paga menos. |
b) Si es un autónomo/a (IRPF) La RIC se aplica como una deducción en la cuota, es decir, como un descuento directo en el impuesto a pagar, calculado en función del tipo medio del contribuyente. |
¿Qué consigue la empresa con la RIC?
- Paga menos impuestos en el ejercicio en el que dota la reserva.
- Dispone de más recursos para invertir, modernizarse o crecer.
- Refuerza su estructura financiera (más recursos propios, menos dependencia de préstamos).
- Puede apoyar la creación de empleo cuando la inversión se orienta a ello.